
Que murió de sus pies
Y de su propia espalda
Traicionada
Inerme
Y de los rostros de los transeúntes
En medio de los bocinazos
Que murió de la garganta
Hay momentos en los que se ve hasta siempre. Flashes victoriosos. Otros en los que no se ve nada. En la espera. En la esperanza.
